SENDERO EL POCICO LAS MARINAS (Almería)

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Lugar: Almeria

Longitud: 6.4 kms

Dificultad: baja

Tiempo estimado: 2 horas

Tipo de sendero: lineal

Sombra: poca o nula

CÓMO LLEGAR: Desde Almería tomar la N-344 sentido este, hasta Retamar. En la primera rotonda del pueblo girar a la derecha (segunda salida), hacia la playa por la calle del Boticario. Tras salir de la población y pasar la rambla se toma una pista a la derecha hacia Torre García, donde se inicia el sendero.

 Lo que ofrece este sendero es un fácil y sencillo paseo costero por una interesante zona del parque natural en la que se concentran diversos elementos de su patrimonio natural y cultural. Partiremos de una torre vigía, hoy rehabilitada y acondicionada como mirador, y pasaremos junto a otras huellas del pasado histórico. El mar, siempre próximo, no impedirá que otros muchos elementos naturales del paisaje reclamen nuestra atención. En la vegetación hallaremos matices sorprendentes, en los taludes fósiles y en las ramblas lagunas con abundantepocico1 avifauna.

A algo más de kilómetro y medio al este de Retamar (pedanía costera de Almería), hay una antigua torre vigía (Torre García) y cerca restos de una factoría romana de salazones y una ermita. En este lugar, junto a la playa de Torre García, se inicia el sendero que parte hacia el este a poco más de cien metros de la línea de costa. No faltan motivos, por tanto, para reservar un tiempo antes de emprender el camino, y poder dedicarlo a visitar los monumentos y, también, a contemplar unos paisajes muy característicos del espacio natural en el que nos encontramos.

Podremos ver ya, por ejemplo, ejemplares de azufaifo, o arto blanco, unos arbustos muy voluminosos con profundas raíces que le permiten sobrevivir en duras condiciones y, además, dar cobijo a otros animales y plantas. Cada mata es un auténtico ecosistema en sí. Después de caminar unos novecientos metros, en paralelo a la costa, nos encontraremos en la desembocadura de la rambla de Amoladeras, que viene de la Sierra Alhamilla, que es la que podremos ver al norte, junto a Níjar. Estos cursos de agua, las ramblas, están generalmente secos en superficie, pocico2pero la amplitud de su lecho y los cantos rodados que lo cubren dan pistas sobre los temibles caudales que pueden llegar a tener en ciertos momentos.

Desde la desembocadura de la rambla Amoladeras podremos divisar, a unos doscientos cincuenta metros a nuestra izquierda, una especie de chimenea de piedra, que no es otra cosa que el revestimiento interior de un pozo de probable origen romano. Podemos tomar un camino para acercarnos al mismo. Se le llama Pocico (de ahí el nombre del sendero) y ha quedado al descubierto por diversos procesos erosivos naturales y artificiales, como la excavación del lecho por el agua o la extracción de áridos para la agricultura.

Los taludes en las márgenes descubren diversos estratos de los materiales geológicos, arrastrados desde Sierra Alhamilla. En ellos se encuentran con cierta frecuencia fósiles que hablan de tiempos y climas muy distintos a los actuales, como el Strombus bubonius, un caracol marino propio de clima tropical. Volviendo al sendero encontraremos una mesa interpretativa sobre el proceso de fijación de las dunas y unas explicaciones sobre la geomorfología de las desembocaduras de las ramblas mediterráneas. A los efectos de fuerzas inertes, como las geológicas o climáticas, se unen las derivadas de los seres vivos, como las plantas, cuyo papel es crucial en la reducción de la movilidad de las dunas.

Continuamos por este singular paisaje que vamos descubriendo hasta que nos encontramos con otra mesa interpretativa, que hace referencia a la biodiversidad y a las diferentes estrategias que siguen las plantas para subsistir en este tipo de suelo arenoso, que a duras penas puede reservar el agua necesaria para su crecimiento.

Observaremos cómo plantas como el barrón, el tomillo marítimo y la algodonosa, van estabilizando las arenas cercanas a la costa, mientras qu más al interior, se ve otrotipo de vegetación: el azufaifar.

Dejamos por nuestra izquierda un antiguo búnker, vestigio de la Guerra Civil, y kilómetro y medio después llegaremos a la playa del Charco, en la desembocadura de rambla Morales, donde se forman lagunas interiores en las que suele haber multitud de aves, entre ellas flamencos. Poco después pasamos ya por las playas de Cabo de Gata donde encontraremos la señal de finalización del sendero, a la entrada de la barriada de Cabo de Gata.

Fuente: REDIAM

 Para más información, puede clicar aquí.

Consulta consejos sobre senderismo con perros clicando aquí.

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