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SENDERO ARROYO DE SAN CARLOS DEL TIRADERO (Los Barrios)

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Lugar: Los Barrios

Longitud: 2.6 kms

Dificultad: baja

Tiempo estimado: 1 hora

Tipo de sendero: circular

Sombra: frecuente

CÓMO LLEGAR: de la antigua carretera CA-7200 (Facinas – Los Barrios, salida 77), parte a nuestra izquierda un carril donde encontraremos el antiguo caserío de San Carlos del Tiradero o Tejas Verdes, punto de inicio del sendero.

 

Bosque de ribera, quejigal y bujeo son los tres ecosistemas que atraviesa este sendero. Asociados a cada uno de ellos, una extensa nómina de especies, vegetales y animales, encuentran refugio y alimento. Como árbolescarlos1 representativos de las distintas formaciones, podremos conocer de cerca el aliso, el quejigo y el acebuche. En los tres casos, proporcionaron aprovechamientos a los pobladores de estas tierras, que supieron explotarlas de manera que hoy sigue siendo posible pasear por ellas y disfrutar de todas sus riquezas.

Iniciamos nuestro recorrido en las inmediaciones de las ruinas del caserío de San Carlos del Tiradero o Tejas Verdes. El sendero discurre por un pinar y, luego, entre acebuches. Finalmente se adentra en un magnífico bosque de galería por el que discurre el arroyo del Tiradero, con agua todo el año.

Además de fresnos, avellanillos, durillos o laureles, el árbol más representativo de estas gargantas es el aliso, cuyas raíces aguantan las fuertes torrenteras. Las alisedas proporcionan sombra a una rica y variada vegetación entre la que destaca el helecho real, reconocible por sus grandes hojas (frontes), y las trepadoras que buscan la luz escalando por troncos y ramas humedecidos por el ambiente.

carlos2Para completar la lista de habitantes de este particular bosque, hay que añadir una amplia diversidad de insectos invertebrados y aves de pequeña envergadura.

Nuestro caminar discurre ya paralelo al lecho del río, en cuya orilla conviene detenerse a sentir el viento fresco, frecuente en esta garganta, y el sonido continuo de los saltos de agua. Poco a poco, se irá haciendo más presente el quejigo, el árbol dominante en esta zona hasta construir un quejigal, bosque excepcional que aprovecha las condiciones de humedad muy elevada, desplazando a otras especies como el alcornoque.

En temporada de setas, después de las primeras lluvias otoñales, podremos encontrar numerosos ejemplares, no todos comestibles.

Iniciado nuestro camino de vuelta por la pista forestal ( antigua carretera CA-7200) y justo a la salida del quejigal, veremos uno de los ecosistemas característicos de Los Alcornocales, desarrollado sobre bujeos, o suelos ricos en arcilla, que los hace poco permeables, por lo que se cuartean en verano y se encharcan en invierno.

Desde lo alto, bien vale la pena volver la vista atrás. El paisaje nos resultará ya familiar y fácilmente reconocible. Las distintas masas vegetales del bosque de ribera, del quejigal y del bujeo que hemos recorrido, con sus distintos tonos y texturas, nos anticipan la despedida de este sendero, que nos acerca de nuevo al punto de inicio, dejando a nuestra izquierda el tentador sendero del Canuto Blanco.

Fuente: REDIAM

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